Diferenciar donde empieza la historia y donde la leyenda del turrón, es difícil. Durante mucho tiempo circularon versiones que decían que el turrón procedía de una artesano de Barcelona apellidado Turró que ideó un postre con materias propias de la zona, aunque esta teoría tiene muy pocos defensores, la creencia popular y más difundida nos dice que es un postre que idearon los árabes forzados por la necesidad de tener alimentos ligeros, nutritivos que soportaran las condiciones climáticas y que no se estropearan.

 

Los ingredientes básicos del turrón, son la miel y las almendras presentes en la gastronomía árabe de la época y es muy probable que acabaran combinándose para ofrecernos este legado.

 

Jijona o Xixona, la cuna del turrón tiene su propia leyenda, la de una princesa europea de tierras nórdicas que apenada por la lejanía de sus tierras, pasaba los días con nostalgia y tristeza recordando la nieve de su reino. El Rey, con el que se había desposado, vio su estado de ánimo y mandó plantar almendros para que viéndolos florecer la princesa recordara y no extrañara su país.

 

Los lugareños recogieron los frutos de tal decisión y agregaron a su cocina postres elaborados con almendras, y desde aquí a nuestros días nos ha llegado el turrón.

 

Tanto si es historia como si es leyenda, lo más importante es el legado único que hace del turrón sea un postre selecto de gran valor nutritivo y de gran calidad.